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VEO LO QUE SIEMPRE ESTÁ ALLÍ
Todos somos capaces de nadar desnudos en el océano de conciencia que es el verdadero yo. El verdadero yo no es tu yo. Es aquello dentro de lo cual están tu mente y tu cuerpo, aquello de lo que no puede prescindir ningún ser vivo, pero que es ilimitado y gracias a Dios existe independientemente de tu esfuerzo….
La idea de que la verdad de quien eres puede penetrar en tu conciencia individual, aunque sea durante un instante, y revelar de qué está hecha esta última, al tiempo que sigue siendo independiente de ella, supone un autentico azote para la mente. A continuación, está se pone a trabajar; trata de recuperar ese momento de admiración absoluta, de conservarlo, de comprenderlo, de servirlo…En general trata de hacer algo con él. La mente hace muchos intentos de “conservar” lo que ya está siempre aquí, y estos intentos alimentan la actividad mental que se esfuerza por entender. Después, un día, la conciencia individual se acaba. “…Y después”, como el chiste, “te mueres”. La posibilidad que siempre está presente en tu vida es la de dejar de intentar hacer nada por llegar a tu identidad y simplemente descansar en este néctar de pura conciencia que siempre está aquí.
EL PODER DE DETENERSE
El poder de detenerse es indescriptible. En el momento en que te paras, no hay ningún concepto de nada, y sin embargo hay conciencia. La conciencia sin conceptos es natural e intrínsecamente libre. En un instante, se manifiesta. Estamos tan acostumbrados a seguir nuestros conceptos, que llegamos a convertir la consciencia misma en un concepto.
En el momento intemporal de reconocer que la consciencia existe sin ninguna necesidad de conceptos, la identificación con el concepto cae. Ésta es una experiencia esencial. A continuación se produce una profundización en el reconocimiento de que la conciencia es libre e independiente del concepto. Ésta es la verdadera libertad….
Los grandes maestros que han descubierto su naturaleza esencial nos animan a afrontar este terror a la disolución de nuestra individualidad. El resultado de este encuentro es paradójico: el individuo queda disuelto, y sin embargo más nítidamente diferenciado y definido. Lo particular y único de la conciencia es que puede reconocerse a través de la forma individual, y reconocerse simultáneamente como la fuerza que lo anima todo…..
DESCANSANDO EN NADA
En realidad no eres un cuerpo individual, en realidad no eres una personalidad, y, de hecho, no eres nada en absoluto…Lo cierto es que realmente no eres nada, pero esa nada está llena, es completa, infinita, está en todo y por todas partes. Esta nada es la conciencia misma. Y es total, plena y completa. Esta es la increíble paradoja. Aquello que buscas y de lo que huyes es lo mismo!.

Gangaji. Diamante en tu bolsillo. Ed. Gaia. Madrid. 20082008 ISBN 9788484452126.
 
 
 
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